Ecologista Luis Carvajal denuncia gobierno ha concesionado más de 30 contratos mineros

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El ecologista Luis Carvajal denunció que a pesar del déficit estructural de agua que padece la República Dominicana, y que se agravará en los próximos 50 años como consecuencia del cambio climático, el gobierno ha concesionado más de 30 contratos de exploración y explotación minera.

Afirmó que también ha permitido y hasta colaborado con la destrucción del bosque nublado en áreas protegidas para dar paso a la siembra de aguacate, papa, cebolla y otros cultivos.

Entrevistado en el programa “Tres a la Semana”, que producen y conducen los periodistas José Miguel Carrión y Daniel Candelario todos los sábados de 2:00 a 3:00 de la tarde por Cinevisión, Canal 19, Carvajal, quien es biólogo, profesor universitario, consultor nacional e internacional y miembro de la Academia de Ciencias, afirmó que La Nueva Barquita y el Proyecto Domingo Savio, son “proyectos postalita”.

Afirmó que la finalidad de ambos proyectos, que implica el desalojo y reubicación de millares de familias de La Barquita, La Ciénaga y Los Guandules, en el Distrito Nacional, lo que persiguen es beneficiar a sectores poderosos, que supuestamente se beneficiarían  de una plusvalía agregada para el desarrollo de sus proyectos turísticos, hoteleros y residenciales.

Dijo que ya el Gran Santo Domingo ya no dispone de terrenos, y el gobierno, supuestamente inducido por esos sectores y familias poderosas, ejecutará el proyecto habitacional y de construcción de modernas vías en esos lugares, para entregarlos a esos desarrolladores.

Sobre las concesiones mineras, apuntó que desde Padre Las Casas hasta la frontera, toda la vertiente Sur de la Cordillera y desde Restauración hasta más acá de la Presa de Monción están concesionadas, una parte a la empresa Gold Quest y la otra a la Uni-Gold. Dijo que los nacientes en los ríos Ozama e Isabela están concesionados a la Minera Everton Dominicana.

Afirmó que donde quiera que hay una presa existe una concesión minera, como la de Sabaneta, en el mismo curso del río San Juan y la de Sabana Yegua en curso del Río Yaque del Sur concesionados a la empresa Gold Quest.

“Si estamos apostando a la minería con este problema del agua, no hay consistencia, a menos de que el gobierno se haya creído el cuento de que la minería es sustentable, de que los mineros han cambiado su espíritu, lo que yo realmente no creo”, agregó. Afirmó que la minería nunca pagará todo el daño que causa donde opera.

Declaró que la minería genera pobreza en un lugar y traslada la riqueza hacia otros. Sobre la Barry Gold, afirmó que esta empresa opera bajo un “contrato-estafa” que aún está vigente, y por el cual el gobierno apenas tiene una participación de 15 a 17 por ciento, no del 51 por ciento como falsamente se indica.

Subrayó que el interés mostrado por la explotación de Loma Miranda no es más que “un bulto” para que se permita la explotación minera en San Juan y en Restauración, cuyos ríos Joca y Neita, que confluyen en el Artibonito, también serán seriamente afectados.

No hay política medioambiental

Carvajal afirmó que República Dominicana carece de una política medioambiental y sus gobiernos nunca han mostrado interés en la protección efectiva de sus recursos naturales, la flora y la fauna.

Dijo que no hay coherencia ni un patrón de seguimiento de las acciones ni de los acuerdos con las instituciones de protección al medioambiente para proteger los recursos naturales. Citó el caso de Valle Nuevo, Constanza, donde a raíz de la designación del actual Ministro de Medio Ambiente, Ángel Estévez, llegó a negociar el retorno de los agricultores que habían sido desalojados.

Manifestó que el actual Ministro revirtió una serie de decisiones que se tomaron para proteger Valle Nuevo y las fuentes de agua que nacen allí. Agregó que a pesar de que fueron prohibidas las actividades agrícolas y el conuquismo en Valle Nuevo, no se sancionó a los propietarios ni se eliminó ninguna de las villas construidas allí.

Denunció que hay una tendencia a desinstitucionalizar al sector, ya que mientras el gobierno maneja varios proyectos, como la declaratoria del Decenio del Agua y crea la Mesa del Agua, la pone a manejarse con recursos fuera del Ministerio de Medio Ambiente y del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos. Esto hace, a juicio del experto, que cada quien actúe por su lado, sin una política ni planes coherentes.

Carvajal afirmó que otra muestra es que el gobierno acaba de tomar un préstamo por 175 millones de dólares para el sector forestal, pero crea una Mesa dirigida por el mayor general Rafael De Luna Pichirilo, lo hace fuera del Ministerio de Medio Ambiente y ejecuta una política dirigida y controlada desde la Presidencia de la República.

“Lo tercero es Dominicana Limpia, que mientras la Ley establece que a los ayuntamientos se les debe entregar el diez por ciento del Producto Interno Bruto, esta opera por fuera de los cabildos, también controlada y ejecutada desde la Presidencia”, agregó.

Dijo que los fondos de Dominicana Limpia deberían ser entregados a los ayuntamientos para que, con una efectiva supervisión, ejecuten las acciones que realiza esa institución.

Afirmó que otra muestra de que no hay una política de medio ambiente es que mientras el gobierno reconoce que como consecuencia del cambio climático en 50 años en el país se reducirá drásticamente la producción y disponibilidad de agua, en la Sierra del Bahoruco, en Pedernales, en un área protegida y de captación de agua, con equipos del gobierno se está haciendo una siembra agrícola intensiva.

A juicio de Luis Carvajal, la reforestación con aguacate, en sustitución del bosque nublado, no es correcta, porque esa planta necesita mucha agua, y en lugar de aportar a la producción del líquido, la frena, y cuando se siembra de manera inadecuada, en vez de beneficiar, daña.

Manifestó que estos dos errores han ocurrido tanto en Nizao como en la Sierra de Bahoruco, que se ha pretendido reforestar con aguacates. Según su criterio, lo que se busca es beneficiar a productores poderosos de esas y otras zonas del país perjudicando a miles de productores que cultivan fuera de las zonas de captación de agua.