El mensaje no llegó en la película “Pulso”

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Ana Carmen y Alfonso Rodríguez Foto Rubén Abud
Ana Carmen y Alfonso Rodríguez
Foto Rubén Abud

El filme “Pulso”, dirigida por Giancarlo Beras-Goico, con guión del cineasta y actor Alfonso Rodríguez, intentó llevar el mensaje de como afecta a la familia las relaciones extra matrimoniales y el riesgo de contraer enfermedades infecto contagiosas, como el Sida o VIH, entre otras, pero no logra acertar porque convierte en víctima a  la mujer.

Se perdió en el intento, como expresó Fèlix Manuel Lora al ser cuestionado, el filme “no se corresponde con el discurso actual contra la violencia y se convierte en una película anti valores”. 

Aunque es una película dirigida a un público adulto, por el tema, que es la  historia de un hombre casado que teniendo todo en casa: una bella familia, bienes, un matrimonio estable de casi 30 años, no cesa de buscar mujeres a travès de Internet y al decidirse a ser infiel de hecho (porque en su mente ya lo era), termina contagiado con el VIH.

Desesperado por saberse portador del virus del Sida, decide vengarse de la mujer que le contagió y es ahí cuando realmente se pierde un poco la noción de bien y mal, por los abusos físicos y la crueldad a los que somete a esta mujer, a la que prácticamente lleva a la muerte.

La mujer se convierte en una víctima, culpable de transmitirle la enfermedad, obviando que Tomás, un adulto mayor, es tanto o más culpable, por su bùsqueda de relaciones clandestinas.

Tambièn está la saturación en el caso de Humberto (Francisco Vásquez) quien le exhorta constantemente a que pegue “cuernos”.

Muertos la mujer y su amigo Humberto, Tomás, que tambièn intentò matarla aunque se arrepintiò, descubre que este se inyectò tanto a el como a la mujer un veneno mortal. 

No obstante, la muerte de la pareja queda en el limbo y a pesar de que con una investigación policial todas las pruebas llevarìan a Tomàs a la carcel, las cosas le resultan màs fàciles: convencido de que la condición del VIH es hoy día algo tan controlable como la diabetes, rehace su vida y “aprende la lección de ser infiel”.

 Destacan la fotografía y las buenas actuaciones, entre estas de los protagonistas  Ana Carmen León y Alfonso Rodríguez.