Tras las fiestas la ciudad retorna a la normalidad

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Como de costumbre la avenida Nicolás de Ovando luce llena de carros públicos

Luego de las festividades de Navidad, Año Nuevo y Reyes la ciudad de Santo Domingo retornó a la normalidad, con los tapones insoportables, el regreso a clases y a trabajar muchas empresas que habían tenido vacaciones colectivas.

La vuelta a la rutina del trabajo, el bullicio de camiones, guaguas y carros públicos en las principales vías de la capital, así como la gran cantidad de vendedores ambulantes y buhoneros, que cambiaron la venta de frutas navideñas por tropicales propias del país, y la venta de juguetes por otras chucherías.

Lo que no cambió fue la gran cantidad de basura en avenidas como la Duarte, el desorden del transporte y de vendedores que además de la acera en muchas ocasiones ocupan parte de la calle, tanto en la avenida Duarte como en la José Martí.

Transitar por estas vías en medio de tricicleros, carros aparcados en el medio en paralelo, gente caminando en medio, motoristas que circulan libres metiéndose por donde quiera sin importarles nada, camiones, autobuses, “voladoras” convierten en un infierno desplazarse en la ciudad.

Llegar a un lugar que debería tomar cinco o 10 minutos puede en ocasiones tardar hasta una hora y más, ya que además de las dificultades del tránsito, tanto la Duarte como la José Martí están llenas de hoyos, que hacen más difícil aún la circulación vehicular.

En fin, que luego del feriado en el cual el tránsito se volvió más caótico aún, la vida en la ciudad de Santo Domingo retorna a la rutina, en medio del bullicio, la basura, que muchas veces no tiene que ver con que la recojan los camiones, sino con la falta de conciencia y educación de los ciudadanos, la vida no se detiene, prosigue su agitado curso.

Texto y fotos: Margarita Brito