Tanta lluvia me hizo recordar a Gabriel García Marquez

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Margarita Brito

Gabriel García Marquez

Tanta lluvia caída en el país durante más de 15 días, me hizo recordar a Gabriel García Marquez y su obra “Isabel viendo llover en Macondo” y es que hubo una época en la cual los libros de “El Gabo”, como llamaban al premio nóbel de la Literatura, eran en nuestra casa estudio obligado tanto para mi, pero por placer, como de mis hermanos y primas.

Este monólogo, escrito por García Marquez en 1955, narra como el invierno llegó de repente a Macondo, el tan recordado pueblo del cual el escritor habla en muchas de sus novelas, entre ellas “Cien años de soledad”, su obra cumbre.

Isabel se sintió estremecida por la lluvia, que no dio tiempo de nada a los vecinos, como me ocurrió a mi al sentir como la lluvia caía durante dos noches seguidas, aunque no sucedió como en Macondo, ya que a intervalos paraba, momentos que la gente aprovechaba para lavar la ropa y hacer otros menesteres del hogar.

En principios Isabel, junto a su madrastra y su padre vieron la lluvia con deleite, pero a medida que pasaron los días y la lluvia no paraba. La tierra se había convertido en un lodo similar al jabón líquido, saturada por el agua.

Es increíble, cómo el clima influye en el estado de ánimo de las personas. Un clima cálido hace que la gente se sienta activo, optimista, mientras que un clima frío y lluvioso deprime y entristece. Eso fue lo que pasó a los protagonistas de “Isabel viendo llover en Macondo”, los cuales sentían las aguas caer “como una mortaja en el corazón”.

 El diluvio que cae sobre Macondo es el fondo, en el cual García Marquez desata toda la trama de lo que es la lluvia en el Trópico, que convierte a los hombres en fantasmas, mientras el agua penetra mata animales y muchas veces personas, a su paso.

La lluvia que precedió al invierno apenas duró cinco días en Macondo, pero hizo grandes destrozos y hasta los cadáveres salieron de sus tumbas. Fue tal la destrucción que la gente perdió la noción del tiempo.

Espantada por su situación, Isabel que no salía de su estupor, al volver en si expresó con extrañeza: “Ahora no me sorprendería de que me llamaran para asistir a la misa del domingo pasado”.

En esta obra, que aparece en varios compilados de cuentos de Gabriel García  Marquez, primera vez  el autor introduce a Isabel.  También muestra la obsesión por la muerte , el tiempo monótono, apocalíptico y el manejo del monólogo interior.

Gracias a Dios que aunque en el país la lluvia ha durado mucho más, por lo menos tiene interludios que permiten hacer que el sol salga y seque en parte, las aguas caidas.