Señor en estos tiempos convulsos, protégenos!!

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Muchas muertes en accidentes ocurren por irresponsabilidad

Margarita Brito

Muchas muertes en accidentes ocurren por irresponsabilidad

Son tiempos convulsos, difíciles, en los que los crímenes, robos y otros delitos se suceden, con grandes escándalos que son opacados por otros mayores, tiempos donde la violencia, especialmente la doméstica, los feminicidios y los abusos  sexuales campean por sus fueros.

En estos tiempos hay que orar, pedir a Dios protección tanto del alma, como del cuerpo. Pedir tolerancia, aceptación de los demás como son y no querer que nuestra voluntad se imponga.

Aceptar que no podemos ser los primeros en todos, que para que haya orden, hay que respetar las filas y si se está conduciendo respetar las señales de tránsito y no querer meterse en línea contraria para evadir un tapón, porque cuando lo hacemos lo empeoramos.

Intentar no contestar cuando ese chofer de guagua o de carro público te insulta porque no te metiste en rojo para que pudiera pasar, o cuando esa voladora o ese motorista se metió delante de tu vehículo sin importarle si chocabas o no.

No es fácil cumplir el mandamiento de amar a tu prójimo como a ti mismo, cuando vas conduciendo tranquilamente y de repente aparece otro vehículo  cuyo conductor te grita palabras impublicables porque no cruzaste cuando tocaba bocina, y tu no lo hiciste porque habrías sido impactado por un camión que aquel conductor no veia.

En tiempos en los que al parecer la vida  no vale nada, debemos pedir a Dios paciencia, respeto  y sobre todo amor por los demás, pero sobre todo protección de nuestra alma del maligno que anda suelto, impulsando a matar y  a  seguir los más bajos instintos.

La vida es sagrada, invaluable, pero hoy parece que no es así, cientos de hombres han matado a sus parejas o ex parejas y se han suicidado y en los últimos días las cosas se han invertido: dos mujeres también han quitado la vida de sus ex parejas.

Todo esto pasa por falta de amor. El amor no es egoísta sino todo lo contrario, quien ama quiere ver feliz a su pareja  y no lo contrario.

Porque cómo podemos amar a Dios que no vemos, si no lo percibimos en nuestro prójimo. Amar es perdonar, por más oscuras que veamos las cosas siempre hay un camino, al final está la luz.

No  pensar que podemos hacer las cosas por nuestra cuenta si ayuda de Dios, que es quien debe trazarnos el camino, que nuestra vida esté llena de momentos de oración, de pedir por nuestra paz interior y la de los que amamos.

La violencia
La violencia está arropando el país

 

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