Oxfam afirma 200 millones de personas están a riesgo de volver a ser pobres

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Lima, Perú.- Un informe de la organización internacional Oxfam afirma que 200 millones de personas pueden volver a ser pobres si los gobiernos de América Latina y el Caribe no atacan la concentración extrema de riqueza y poder a través de políticas públicas.

En promedio, el ingreso de los multimillonarios latinoamericanos es 4,846 veces mayor que el de los más pobres.

Los 265 multimillonarios que hay en República Dominicana tienen un ingreso anual 4,079 veces superior al que ganan los dos millones más pobres del país.

En América Latina y el Caribe el 1% más rico de la población posee el 41% de la riqueza. Si se mantiene esta tendencia, en solo 8 años este 1% acaparará más riqueza que el 99% restante,  contribuyendo a un aumento exponencial del número de personas pobres en la región y echando por la borda los avances en la reducción de pobreza monetaria de los últimos 10 años.

“América Latina y el Caribe logró una reducción de la pobreza en la última década a diferencia de otras regiones del mundo. Pero esta tendencia ya se ha roto y se están viendo cambios que ahondan la brecha entre ricos y pobres. Ahora que la economía no va a crecer al mismo ritmo en los próximos años debemos asegurar que repartimos mejor la renta y la riqueza. Si no lo hacemos, tendremos 200 millones de personas en riesgo de ser pobres de nuevo” afirma Rosa Cañete Alonso, coordinadora de la campaña IGUALES de Oxfam en América Latina y el Caribe.

Estas cifras son algunos de los cálculos que Oxfam presenta en su más reciente informePrivilegios que niegan derechos. Desigualdad extrema y secuestro de la democracia en América Latina y el Caribe, presentado hoy en Lima. Con este reporte, la organización hace un llamado a los gobiernos para que la reducción de las desigualdades –económicas, sociales y de poder-  sean una prioridad política para la región, que persiste como la más desigual del planeta en el reparto de ingresos y tierra.

Adicional a su informe, Oxfam, en asociación con el medio peruano Ojo Público, ha desarrollado una “calculadora de la desigualdad” en forma de aplicación web. La herramienta digital permite a ciudadanos y ciudadanas de 17 países de América Latina, incluyendo República Dominicana, comparar su ingreso mensual con el del resto de la población y con el de las personas más ricas de su país. A partir de esta interacción, la ciudadanía tendrá un mayor entendimiento sobre la dimensión de la desigualdad y cómo esta les afecta cotidianamente.

El análisis realizado por Oxfam demuestra que la brecha de ingreso es escandalosa y que hay una concentración extrema de la riqueza, que limita el crecimiento y la lucha contra la pobreza. En Honduras, por ejemplo, un multimillonario ingresa anualmente 16,460 veces lo que gana una persona situada en el 20% más pobre de la población. En promedio, el ingreso anual de los multimillonarios latinocaribeños es 4,846 veces mayor que el ingreso de los más pobres en la región.

En República Dominicana el ingreso anual de los multimillonarios es 4,079 veces lo que ganan los dos millones más pobres. En el país la mayor concentración de riqueza la tienen los 265 multimillonarios cuya riqueza es de 30 millones de dólares o más, lo que es igual al 49% del PIB del país. Estas fortunas equivalen a 12.9 veces el gasto público en educación o 17.4 veces el gasto público en salud, según explica el informe.

La concentración de riqueza va unida a la de poder, se está produciendo un “secuestro de la democracia” en el que los Estados dejan de estar al servicio de las necesidades de la ciudadanía, mientras las élites políticas y económicas cooptan las instituciones democráticas y utilizan los recursos públicos para su propia ventaja”, señala Rosa Cañete Alonso.

El informe detalla múltiples casos que muestran cómo opera el secuestro de la democracia en la región, lo cual fortalece las brechas de desigualdad. Algunas situaciones que lo ilustran son el ejercicio de la influencia en la definición de políticas en la forma de lobby ilegítimo; la corrupción en la asignación irregular de contratos; la sobrevaluación de obras o venta de terrenos estatales subvaluados; y clientelismo, que se manifiesta en compra de votos, contratación de empleados públicos dependiendo de su adscripción política, u otorgamiento de servicios públicos como favores. Algunas de estas formas de secuestro de la democracia son ilegales y otras son legales, pero todas ellas son ilegítimas. 

“La desigualdad no es inevitable, es el fruto de decisiones de los gobiernos que pueden revertirse si hay voluntad política. Por eso venimos insistiendo desde hace tiempo en las soluciones que han probado su éxito y que siguen siendo urgentes, especialmente ahora, ante la desaceleración económica de América Latina y el Caribe. Las democracias deben garantizar que el Estado responda ante los intereses y necesidades de la mayoría de la ciudadanía, es necesario garantizar los derechos de todos ante los privilegios de unos pocos”, remata Cañete. 

Un ejemplo de esto que presenta el informe son las exenciones fiscales en República Dominicana, donde los sectores que operan en zonas de libre comercio, en la zona fronteriza, en el sector turístico y en el sector industrial reciben exenciones de impuestos por más de 720 millones de dólares anuales, recursos con los cuales podría aumentar en un 70% el presupuesto en salud, multiplicar por tres el de agua potable y alcantarillado o por veinte el de vivienda, lo cual ayudaría a reducir la desigualdad y garantizar derechos. 

No retroceder en la reducción de la pobreza en la región 

La caída de los precios de las materias primas ha golpeado el crecimiento económico de América Latina y el Caribe y exige repensar un modelo de desarrollo que sitúe el debate de la desigualdad como clave para ofrecer soluciones sostenibles. Para evitar graves retrocesos en la reducción de la pobreza, Oxfam recomienda que los gobiernos de la región ejerzan acciones firmes, simultáneas y coordinadas que permitan enfrentar la desigualdad:

–       Romper con los modelos de concentración de riqueza, rentas, tierras y oportunidades.

–       Poner fin al secuestro de la democracia y anteponer los intereses de la mayoría a los privilegios de unas élites.

–       Asegurar la provisión de servicios públicos para garantizar una sociedad solidaria y equitativa.

–       Apostar por un modelo económico y social que supere la dependencia de la extracción de  materias primas, diversificando la productividad.

–       Asegurar la igualdad de derechos y poder entre mujeres y hombres